
La postura de Juntos por el Perú (JP) frente a los resultados electorales ha generado cuestionamientos por un aparente cambio de discurso. En 2021, cuando Pedro Castillo lideraba el conteo presidencial, Roberto Sánchez defendía el respeto a la voluntad popular y sostenía que incluso una victoria por un solo voto otorgaba legitimidad democrática al ganador. Hoy, con Keiko Fujimori aventajándolo por más de 40 mil votos, su posición es distinta.
Tras agotarse las apelaciones presentadas ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Sánchez anunció una nueva ofensiva legal para solicitar la nulidad de los votos emitidos por peruanos en el extranjero. Además, mantiene el llamado a movilizaciones ciudadanas bajo el argumento de defender el voto, una estrategia similar a la que la izquierda criticó duramente cuando Fuerza Popular recurrió a mecanismos legales tras las elecciones de 2021.

