
Un reciente operativo de la Policía Nacional del Perú (PNP) en la ciudad de Trujillo dejó al descubierto el nivel de extrema crueldad con el que opera la organización criminal ‘Los Pulpos’. Como parte de las intensas diligencias por el último cuádruple crimen, los agentes intervinieron una vivienda ubicada en la calle Cobre en San Isidro, Trujillo, donde hallaron un cuarto subterráneo acondicionado específicamente como calabozo para mantener en absoluto cautiverio a sus víctimas, entre ellas el empresario minero Jenss Lara.
Las imágenes y registros de la intervención policial revelan un macabro modus operandi por parte de los secuestradores. Este espacio clandestino fue construido bajo tierra con las dimensiones y características de un nicho, diseñado para quedar completamente imperceptible. Lo más estremecedor del hallazgo fue la presencia de un balón de oxígeno en el interior del hueco; según los investigadores, los criminales prácticamente enterraban vivas a sus víctimas, quienes debían utilizar este suministro artificial para poder respirar y sobrevivir mientras la pesada puerta permanecía cerrada para no levantar sospechas durante las negociaciones.
El hallazgo de esta sofisticada y cruel «caleta» marca un punto clave en el desarrollo del caso. Actualmente, los peritos de criminalística y el equipo especial de la PNP continúan analizando minuciosamente todos los elementos encontrados en el inmueble de San Andrés. Las evidencias recabadas en este calabozo subterráneo serán fundamentales para identificar a los delincuentes encargados de la logística y custodia, buscando así desarticular por completo los remanentes de esta sanguinaria red criminal.


