
Durante su discurso del 28 de julio, la presidenta Dina Boluarte inició con un mensaje de fuerte tono político y confrontacional, centrado en defender su permanencia en el poder tras el fallido autogolpe de Pedro Castillo.
“Quiero decirles a quienes votaron en las elecciones del 2021, que no ha sido esta presidenta la que pretendió quebrar el estado constitucional para ubicar al Perú en el sendero de la destrucción y el fracaso”, afirmó ante el Congreso.
También arremetió contra lo que llamó “una ideología de odio” y “la promoción de la lucha de clases”, acusando a sectores políticos de querer gobernar desde la confrontación. Con estas declaraciones, intentó posicionar su gobierno como un freno ante escenarios más radicales o inestables.
Boluarte hizo énfasis en la necesidad de su intervención al asumir la presidencia en diciembre de 2022. Según indicó, si no hubiese tomado el cargo, el país habría quedado al borde del colapso institucional. “¿Qué hubiera sucedido si no hubiera asumido el gobierno? y no hubiera actuado, actuando con absoluto respeto al orden democrático y a la institucionalidad? el país estaría sumido en un indeseado vacío de poder con graves consecuencias”, señaló la mandataria.
La presidenta advirtió que ese escenario hubiera llevado a elecciones marcadas por la violencia, un gobierno improvisado, y la elaboración de una nueva Constitución bajo un poder autoritario. “Un país sin inversiones, sin obras ejecutadas, con mayor pobreza, camino a convertirnos en un país fallido, es decir, un paria internacional”, sentenció.


