
La estatua del conquistador del Tahuantinsuyo y fundador de Lima, Francisco Pizarro González, fue restituida en el centro histórico de Lima, a un costado de la plaza de armas, por el alcalde Rafael López Aliaga. La estatua había estado en un depósito cerca de 20 años.
La ceremonia se dio con ocasión de los 490 años de fundación de la capital de Perú. Sin embargo, esto ha generado polémicas y opiniones antagónicas, pues muchos consideran a Pizarro un saqueador y genocida de la población indígena, mientras que otros resaltan la llegada de los españoles como encuentro de razas distintas e inicio del mestizaje.
Develaron el monumento la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y el burgomaestre de Lima, Rafael López Aliaga. “Miramos al pasado que inició Francisco Pizarro con orgullo y vivimos el presente con ilusión y ganas; pensamos en el futuro con esperanza que este aniversario sea un recordatorio de todo lo que hemos logrado juntos”, expresó Díaz.
En 2003, bajo la gestión del alcalde Luis Castañeda Lossio, se concretó la remoción de la estatua del costado del Palacio de Gobierno, y fue enviada a un depósito. Según justificó Castañeda en una carta, la conquista liderada por Pizarro significó “un etnocidio” para los pueblos indígenas del Perú.


