
La tensión entre la Casa Blanca y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a escalar luego de que Donald Trump lanzara duras acusaciones contra el mandatario colombiano durante declaraciones a la prensa desde el Air Force One, tras referirse a la operación estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. Sin ser consultado sobre Colombia, Trump afirmó que el país “está gobernado por un hombre enfermo” y acusó a Petro de producir y exportar cocaína a Estados Unidos.
Un día antes, desde Florida, Trump ya había advertido que Petro “mejor se cuide”, repitiendo acusaciones sobre supuestas “fábricas de cocaína” en Colombia. Mensajes similares fueron emitidos el 23 de diciembre, consolidando una narrativa de confrontación directa contra el jefe de Estado colombiano. Este endurecimiento discursivo ocurre pese a que no se ha presentado evidencia pública que respalde las imputaciones del mandatario estadounidense.
En respuesta, Gustavo Petro condenó enérgicamente el ataque de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Maduro, calificándola como un “secuestro” sin base legal. A través de extensos mensajes en su cuenta de X, el presidente colombiano acusó a Trump de destruir el orden jurídico internacional y vulnerar la soberanía latinoamericana. Asimismo, rechazó tajantemente cualquier vínculo con el narcotráfico: “Mi nombre no aparece en 50 años en ningún archivo judicial sobre drogas. Deje de calumniarme”, escribió.
Petro también sostuvo que los ataques en su contra responderían a una represalia política, luego de una manifestación que lideró en Nueva York en septiembre pasado, donde pidió a soldados estadounidenses no acatar órdenes que implicaran apoyo a la ofensiva israelí en Gaza. Tras ese episodio, Washington revocó su visa. Aunque los canales diplomáticos entre ambos países se mantienen activos, la Casa Blanca ha elevado el tono personal contra Petro, a quien incluso el Departamento del Tesoro vinculó al narcotráfico en octubre.


