
El gobierno venezolano y el estadounidense llevaron a cambio un canje de prisioneros mediado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele. En este trato, 252 deportados venezolanos, quienes habían sido trasladados en marzo al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador, serán regresados a su patria.
A cambio, Nicolás Maduro liberó 10 ciudadanos americanos detenidos en Venezuela y a un número no precisado de venezolanos a los que Washington considera presos políticos.
Según el presidente salvadoreño, todos los presos que fueron trasladados a sus cárceles eran parte de organizaciones criminales, como “El tren de Aragua”, violaciones asesinatos, robos, etc. Sin embargo, abogados, familiares y activistas denunciaron las faltas de pruebas. Algunos de estos fueron intervenidos en sus casas o puestos de trabajo por las autoridades migratorias.
Así mismo los ciudadanos venezolanos expresaron las condiciones en las que vivían dentro del CECOT. «Estuvimos cuatro meses sin comunicación, secuestrados», expuso uno de ellos para la cadena oficialista venezolana Telesur.
A su vez, se liberaron a 10 americanos y una cantidad no especificada de venezolanos calificados como presos políticos por EE.UU. y organizaciones de derechos humanos. Según el secretario de estado estadounidense, se trataría de opositores al gobierno actual en Venezuela.


