
La reciente anulación de las elecciones internas de Acción Popular, dispuesta por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), ha generado un fuerte golpe político para la agrupación política y ha dejado en el aire las aspiraciones de reelección de la congresista Maricarmen Alva. La decisión fue tomada luego de detectar que la lista de candidatos entregada a la ONPE no coincidía con la relación oficial de los elegidos, lo que ha puesto en riesgo la participación del partido en las elecciones de 2026.
La anulación de los comicios internos ha frenado por completo la campaña de Alva, quien había comenzado a retomar actividades proselitistas, tales como subir cerros y almorzar en ollas comunes, con el objetivo de reconectar con la ciudadanía. Esta medida, calificada por el JNE como una vulneración de la legalidad y transparencia del proceso interno, deja a la histórica agrupación política fuera de la carrera electoral y trastoca el panorama político de cara a los próximos comicios.
El partido, que hasta el momento ha guardado silencio ante la situación, se encuentra sumido en el desconcierto. Este episodio pone de relieve cómo los errores internos pueden poner en peligro tanto los proyectos personales de figuras como Alva, como también las aspiraciones colectivas de un partido político. El caso recuerda la importancia de cumplir con las normas democráticas que sustentan la confianza pública, más allá de las intenciones o el esfuerzo en las calles.


