
La empresa Puma Air, estrechamente vinculada a un militar chileno sorteó las leyes peruanas y arrendó un enorme espacio en el Ala Aérea n° 2 de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), una de las bases más importantes del país. El representante de dicha empresa es el chileno Walton Mery Pinto, quien estuvo en la caballería del Ejército del país sureño y logró todos los permisos de la Dirección General de Aeronáutica Civil del Ministerio de Transportes y pudo alquilar 271 m2 en la base peruana.
Según el dominical Panorama, hay una investigación fiscal por presunto tráfico de influencias en el sector Transportes y ha generado la alerta del peligro de espionaje chileno. En la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) se ha abierto un expediente al respecto, pues Puma Air alquila aeronaves a empresas que proveen de gas y electricidad a mitad del país.
En la DINI se habla de espionaje, pues a través de sus servicios pueden tomar fotografías. La FAP dijo que el militar chileno no registra entrada a la base peruana y el taller no representa ningún peligro para la seguridad del país, pero reveló que en febrero de 2025 le cortaron el contrato de alquiler al tener conocimiento de presuntos actos de corrupción.


