
El estado de Florida suministró el jueves último una inyección letal al reo Curtis Windom, por un triple asesinato de 1992, lo que amplió a 11 el número de ejecuciones en un solo año y a unas 30 la cifra en Estados Unidos en los últimos ocho meses. Sus víctimas fueron Johnnie Lee, Valerie Davis y Mary Lubin, a quienes disparó con un revólver.
Desde que la Corte Suprema de Estados Unidos restableció la pena de muerte en 1976, el máximo anual de ejecuciones en Florida había sido de ocho en 2014. En 2025, el estado ya ha superado esa cifra con 11 ejecuciones, más que cualquier otro en el país, seguido por Texas y Carolina del Sur con cuatro cada uno, en un contexto de repunte de este castigo.
Para la ONG Southern Poverty Law Center (Centro Legal para la Pobreza ene l Sur), se trata de una «directiva aberrante», al señalar que la pena de muerte «ha sido aplicada de forma desproporciona contra comunidades negras, latinas y pobres y no ha logrado reducir el crimen».


