
El gobierno de Nicolás Maduro calificó como una “gravísima agresión militar” las explosiones registradas durante la madrugada de este sábado en Caracas y en los estados Miranda, Aragua y La Guaira. A través de un comunicado oficial, la administración bolivariana responsabilizó directamente al Estados Unidos por los incidentes ocurridos en zonas civiles y militares.
En el pronunciamiento, el Ejecutivo convocó a una movilización nacional permanente bajo la consigna “Pueblo a la calle”, asegurando que el país se mantendrá firme en defensa de su independencia política. El documento compara la situación actual con el bloqueo naval de 1902 y advierte sobre un escenario de confrontación externa.
Ante lo que considera una violación de la soberanía nacional, el presidente Maduro firmó un decreto que declara el Estado de Conmoción Exterior en todo el territorio venezolano. La medida autoriza al Ejecutivo a activar acciones de combate, ordenar el despliegue del Comando para la Defensa Integral de la Nación (CODAI) y reforzar la llamada “fusión popular-militar” entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y los cuerpos policiales, junto a organizaciones sociales.
En el plano internacional, la Cancillería venezolana anunció que presentará una denuncia formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la CELAC y el Movimiento de Países No Alineados. Según el comunicado, el Estado venezolano invoca el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que reconoce el derecho a la legítima defensa.
El gobierno sostiene que el objetivo de una presunta incursión extranjera sería el control de recursos estratégicos como el petróleo y los minerales mediante un “cambio de régimen”. El texto cierra citando al fallecido expresidente Hugo Chávez: “Ante cualquier circunstancia de dificultades, la respuesta es unidad, lucha, batalla y victoria”.


