
El conflicto territorial entre Israel y Hamás en Palestina ha suscitado preocupación sobre sus posibles efectos en nuestra economía, evocando recuerdos del aumento abrupto en las importaciones de trigo durante el enfrentamiento entre Rusia y Ucrania.
Este conflicto, arraigado desde principios del siglo XX, ha llevado a israelíes y palestinos a luchar por el control territorial, generando impactos globales notables. Entre ellos se destacan la disminución en las exportaciones de petróleo a Europa Occidental por parte de los países árabes, una caída del 9 % en el precio del barril de petróleo de Texas y una brusca disminución en la inversión tecnológica por parte de Israel.
Según la Dra. Julia Soto Deza, directora de la Escuela de Economía de la Universidad César Vallejo (UCV), Perú podría sufrir consecuencias significativas debido a este conflicto. «Uno de los sectores vulnerables podría ser el transporte, ya que, aunque estos países no son principales productores de petróleo a nivel mundial, el impacto en nuestra economía nacional es inevitable. Lo mismo sucede con los alimentos, no por falta de suministro, sino debido al encarecimiento del transporte, que repercute directamente en los precios de los productos. Es probable que veamos un aumento en los precios internacionales de los alimentos», señaló la especialista.
El panorama global para el cierre de 2023 y el comienzo de 2024 se presenta sombrío. Esta tragedia humana y su impacto a largo plazo podrían conducirnos a una crisis alimentaria mundial. Al momento de redactar esta nota, el emir de Qatar ha amenazado con interrumpir el suministro de gas al mundo si no cesa esta guerra.»


