
Un libro polémico ha estado causando revuelo desde que el escritor Pedro Alva Quilcat afirmó en su obra que el genocida alemán Adolfo Hitler había estado en Casa Grande, en La Libertad.
El autor llegó a esta conclusión después de examinar información encontrada en la hacienda de Ascope, testimonios y documentos confidenciales de la CIA.
El libro, titulado «Adolf Hitler estuvo en Casa Grande: Rumbo a Sunchubamba», fue financiado por la Universidad Nacional de Trujillo. Según el autor, el dictador estuvo en el distrito azucarero en 1948 y luego en Chiclín, un anexo de Chicama.
Durante un conversatorio, el escritor explicó cómo obtuvo la información y afirmó que un chofer del empresario Johann Gildemeister fue un testigo clave de la presencia de Hitler en Casa Grande.
Detalla el autor
La plataforma de Siente Trujillo hace algunos años atrás consultó al autor del libro, Pedro Alva Quilca, sobre desde que año supo de esta teoría de que Adolfo Hitler fingió su muerte y llegó al Perú y otros países de Sudamérica, a lo que respondió:
«Yo llegué a Casa Grande en 1982, al año siguiente ya me iban informando, los choferes mayormente, que Adolfo Hitler estuvo aquí. Al principio pensé que vino al Perú cuando fue canciller o antes. Pero ya en 1990, cuando fui Presidente del Consejo de Administración, cargo máximo en la empresa Casa Grande, me pusieron un chofer llamado Ruperto Palacios; yo supe que él había sido chofer del dueño de la empresa, Enrique Gildemeister Möller. Él me conto que Adolfo Hitler llegó en el año 1946, entonces las cosas cambiaron; vino después de la guerra y así cambio mi concepto de que Hitler murió en Berlín y empecé a investigar. Sobre todo, iba saliendo información, se desclasificaron documentos de la CIA y el FBI, que dan mayor solidez a lo que tenía en mente».


