
Los pacientes desmintieron la versión oficial que señala falta de cupos. Indicaron que el centro donde actualmente reciben tratamiento tiene capacidad para 120 pacientes, pero solo 81 se dializan, quedando disponibles 39 cupos. Asimismo, denunciaron que se estaría informando falsamente a hospitales como el Regional y Belén que el servicio ya colapsó, con el fin de derivarlos a otros establecimientos.
“Nos quieren mandar a otros lugares donde apenas hay cupos. En Chocope solo hay 15 y en turno de noche. En Primavera nos dijeron que solo hay cinco”, expresó una de las pacientes, quien además señaló que su condición física le impide trasladarse en transporte público. “Yo camino con bastón, llego en taxi porque no puedo subir a un micro. En la clínica me reciben en silla de ruedas. ¿Cómo pretenden que nos manden lejos?”, reclamó.
Los pacientes advirtieron que, de suspenderse el tratamiento, su salud se deteriorará gravemente, obligándolos a acudir a emergencias donde solo recibirían diálisis por una hora, tiempo insuficiente frente a las tres horas y media que requiere su condición. Esto, señalaron, podría generar complicaciones severas e incluso muertes.
También rechazaron presuntas observaciones técnicas usadas como argumento para la suspensión, como supuestas fallas menores en protocolos, las cuales, según afirmaron, no justifican una medida tan drástica. “Las enfermeras cumplen los protocolos, usan guantes, se lavan las manos. No hay razones reales”, indicaron.
Actualmente, los pacientes exigen la inmediata renovación del contrato y responsabilizan a FISAL de cualquier consecuencia que pueda derivarse de la interrupción del tratamiento. “Tenemos derecho a vivir y nadie puede quitarnos ese derecho”, enfatizaron.


