
Una investigación periodística en Chile expuso que un presunto cabecilla de la organización criminal peruana “Los Pulpos” continuaba dirigiendo operaciones de sicariato y extorsión desde el interior de un penal. A través de audios y mensajes enviados por WhatsApp, el interno impartía instrucciones detalladas para ejecutar homicidios, evidenciando fallas en los controles penitenciarios.
El reportaje accedió a chats, audios y registros audiovisuales que muestran cómo se planificaban ataques armados en Santiago. Según la investigación, el hombre identificado como Frank Toledo coordinaba los hechos delictivos y exigía pruebas en video y fotografías para confirmar que las órdenes se habían cumplido.
Las indagaciones policiales establecieron que la red criminal operaba en alianza con células del Tren de Aragua, ampliando su presencia en sectores del centro de Santiago. Entre sus actividades ilícitas figuraban el control de inmuebles para subarriendos ilegales y la comercialización de drogas, generando millonarios ingresos mensuales.
El caso también reveló que las extorsiones se ejecutaban mediante amenazas, ataques armados e incendios contra locales nocturnos, acciones que eran grabadas y enviadas al cabecilla encarcelado.


