
«Di que yo no fui»: las confesiones tras el ataque
Nuevos registros de conversaciones por WhatsApp e Instagram complican la situación legal de los menores implicados en la agresión sexual ocurrida en el colegio Liceo Naval. El material digital revela que, el pasado 15 de septiembre de 2026, los acusados se comunicaron directamente con la víctima para admitir su participación en el abuso y pedirle explícitamente que no los incriminara. En los chats, uno de los estudiantes exigió: “Oe, di que yo no fui, me avisas cómo vas”, mientras que otro confesó detalles de la agresión intentando minimizar su grado de responsabilidad: “Oe, de mi parte sorry por lo q t pasó, yo no empujé la escoba, solo el short, pero de igual manera t pido perdón”. Además, en diálogos paralelos entre los propios agresores, se evidenció su pleno conocimiento del daño causado con mensajes como «Tengo miedo, hermano» o «Si te sigue doliendo, anda al médico».
Contradicciones ante la justicia y frialdad de los implicados
Estas contundentes evidencias digitales contrastan drásticamente con la postura que los sospechosos adoptaron frente a las autoridades. Durante los interrogatorios, los menores modificaron sus versiones, intentaron desacreditar a la víctima y, según trascendió en análisis periodísticos, llegaron al extremo de sugerir que el ataque habría sido consentido. La difusión de estos chats, que ya se han sumado al expediente de investigación, ha generado indignación pública debido a la evidente intención de eludir responsabilidades penales desde el primer momento. En medios de comunicación, el caso ha sido calificado como «escalofriante», señalando que la frialdad de los menores para mentir a la Policía y los incidentes reportados posteriormente dentro del centro de menores de Maranguita podrían interpretarse como actitudes con marcados rasgos psicopáticos.


