
Un revelador testimonio difundido en el programa periodístico «Beto a saber» ha expuesto nuevos y alarmantes detalles sobre la masacre ocurrida la madrugada del 30 de agosto en Trujillo. Según la declaración oficial de un testigo ocular, tras escuchar una ráfaga de disparos con silenciador al salir de un restaurante en la avenida Húsares de Junín, observó a un sujeto vestido completamente con el uniforme de la Policía Nacional revisando minuciosamente la puerta del piloto del vehículo de las víctimas, evidenciando el uso de camuflaje táctico por parte de los criminales.
El estremecedor relato detalla que, al intentar alejarse de la zona por la calle San Alfonso, un segundo individuo con indumentaria policial interceptó el automóvil del testigo y abordó los asientos traseros portando un arma de fuego. Durante el tenso recorrido por diversas arterias, incluyendo la avenida Larco, el falso efectivo se mantuvo mirando su celular. Al llegar a las inmediaciones del pasaje Santa Rosa, el sujeto encañonó a los ocupantes del vehículo y lanzó una amenaza directa antes de descender: «Ustedes no han visto nada, a su casa».
Las descripciones físicas aportadas por el agraviado señalan que el delincuente vestía pasamontañas, chaleco antibalas con el distintivo de la PNP, casco táctico y botines, pero fue su marcado acento lo que delató su nacionalidad venezolana. Frente a la gravedad de estos hechos, el periodista Beto Ortiz cuestionó duramente la labor de los altos mandos a cargo de la investigación, señalando a los oficiales Óscar Arriola y Víctor Revoredo por presuntamente ignorar e invisibilizar esta declaración clave que demostraría el nivel de sofisticación y engaño de los sicarios.


