
En lo que va del año, en Perú han asesinado a 64 choferes por casos de extorsión a sus respectivas empresas de transporte. Uno de los sobrevivientes a los ataques volvió a laborar con una bala alojada en la espalda.
Se trata de Julio César Guerra, conductor de la línea E, quien vivió luego de que una bala ingresara a su cuerpo y se alojara cerca de la escápula. “Hasta ahora tengo la bala, ya cinco meses, seis meses. Me siento la bala”, relató a Punto Final. Pese al temor de su familia, Guerra regresó a trabajar y espera una cirugía para retirarla.


