
La Fiscalía Provincial Corporativa Especializada contra la Criminalidad Organizada (Fecor) de La Libertad consiguió una condena de 34 años de prisión efectiva contra Oscar Arturo Espejo Ávalos, conocido como «Cailengo Junior», por los delitos de homicidio calificado y tentativa de homicidio calificado. El adelanto de fallo, dictado el 15 de octubre de 2026, también estableció el pago de S/ 160 000 por concepto de reparación civil.
Según la investigación fiscal, el crimen ocurrió durante un evento bailable en el distrito de Florencia de Mora, provincia de Trujillo. El sentenciado disparó contra el suboficial de tercera de la Policía Nacional Yordano Carrión Sifuentes, quien recibió impactos de bala en la cabeza y el tórax que acabaron con su vida.
El ataque también alcanzó a Pooll William Carbonel Carrión, primo del efectivo policial, quien sufrió graves lesiones. De acuerdo con la información proporcionada por el Ministerio Público, las consecuencias fueron permanentes y lo dejaron postrado en cama de por vida.
Policía fue atacado cuando intervenía a sujeto armado
Las investigaciones determinaron que el agente policial intentaba trasladar a la comisaría a un hombre armado al que previamente había reducido en la vía pública. Fue durante esta intervención cuando se produjo el ataque que terminó con su fallecimiento y dejó gravemente herido a su familiar.
La Fiscalía atribuyó a Espejo Ávalos la responsabilidad por ambos hechos, por lo que formuló una acusación por homicidio calificado en agravio del suboficial y homicidio calificado en grado de tentativa contra su primo.
Testigos y pericias fueron claves para la condena
La fiscal adjunta provincial Karen Jiménez Castillo, integrante del primer equipo de Fecor La Libertad, sustentó la acusación con diversos elementos probatorios que fueron valorados por el órgano colegiado de la Corte Superior de Justicia de La Libertad.
Entre las pruebas presentadas destacaron los testimonios de personas que presenciaron el ataque e identificaron directamente al acusado. Asimismo, se incorporó una prueba de absorción atómica realizada el día del crimen, que detectó presencia de plomo, bario y antimonio en las manos del sentenciado.
Estos elementos contribuyeron a respaldar la acusación fiscal y permitieron obtener la condena de 34 años de prisión efectiva, además de la reparación civil establecida a favor de los agraviados.


