
Tropas de élite de Estados Unidos, entre ellas la Delta Force del Ejército, se prepararon para la captura de Nicolás Maduro entrenando en una réplica exacta de su residencia, construida especialmente para el operativo. El modelo reproducía accesos, pasillos y zonas fortificadas, permitiendo a los comandos practicar cada movimiento antes de la incursión real.
De acuerdo con fuentes cercanas a la planificación, la CIA desplegó desde agosto un pequeño equipo en el terreno, que recopiló información clave sobre el patrón de vida y desplazamientos de Maduro. Además, la agencia habría contado con un activo cercano al mandatario, encargado de monitorear sus movimientos y señalar su ubicación precisa durante el desarrollo de la operación.
Con la información de inteligencia consolidada, el plan fue presentado al entonces presidente Donald Trump, quien aprobó la misión cinco días antes de su ejecución. Sin embargo, asesores militares y de inteligencia recomendaron esperar condiciones climáticas favorables, principalmente una menor nubosidad, para reducir riesgos durante el despliegue.
Finalmente, antes de la medianoche del viernes, Trump dio el visto bueno definitivo a la Operación Determinación Absoluta, según informó el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine. El operativo involucró más de 150 aeronaves, entre ellas cazas F-35, F-22 y bombarderos B-1, lanzadas desde unas 20 bases distribuidas en todo el hemisferio occidental.


